En el asunto Billy Nicholls, Tracey Matthews v Adam Little [2022] EWHC 2344 (QB), la High Court of London (Tribunal Superior de Londres) dictó una Worldwide Freezing Order y otras medidas en relación con la falta de devolución de la criptomoneda Ethereum (ETH).

Qué sucedió

Billy Nicholls y Tracey Matthews acudieron a Adam Little en busca de ayuda para invertir en ETH. Los demandantes consideraban a Adam un especialista en la materia. De la sentencia se desprende que los demandantes transfirieron ETH al monedero de Adam o le facilitaron las claves de su propio monedero. Conforme a lo acordado, Adam debía devolver el Éter junto con los beneficios. A pesar de los requerimientos, Adam no devolvió ni la inversión ni los beneficios. Billy y Tracey obtuvieron una sentencia en rebeldía contra Adam. En julio de 2022, el valor de los ETH transferidos ascendía a 130.000 libras esterlinas.

De la sentencia se desprende que, en un primer momento, Adam respondía a los mensajes, pero cambiaba constantemente de postura. En octubre de 2021, Adam escribió que devolvería los ETH a Billy, pero solo tras el lanzamiento de ETH 2.0. Supuestamente, no podía devolver los ETH hasta que se publicara la actualización. Ya en noviembre, Adam cambió de parecer, puso en copia del correo a la policía y afirmó que Billy había vendido la “deuda” a “unos usureros”, que los demandantes se comportaban de forma amenazadora y que “la investigación policial es ahora la única opción razonable”. El demandado también declaró que recurriría la sentencia dictada en rebeldía. De la sentencia se desprende que Adam no hizo nada de todo ello.

Los demandantes rastrearon la dirección en la que se encontraban sus ETH y solicitaron al tribunal que dictara una Worldwide Freezing Order (WFO; orden mundial de congelación de activos), una orden de conservación de los activos por parte del demandado, y de entrega de información y de las claves del monedero con criptomoneda.

Qué decidió el tribunal

El tribunal estimó la solicitud y tuvo en cuenta lo siguiente:

  • Este caso se diferenciaba de las situaciones en las que la WFO se solicita antes de que se haya dictado sentencia sobre el fondo del asunto. Aquí, la sentencia firme en rebeldía confirmaba el derecho de crédito de los demandantes.
  • Habían transcurrido cuatro meses desde la sentencia en rebeldía y Adam Little no la había recurrido. El tribunal admitió las pruebas de que los ETH se encontraban en poder de Adam.
  • Adam Little había sido debidamente notificado de la vista. Podría haber comparecido y formulado oposición, pero optó por no hacerlo.
  • Los demandantes no tenían conocimiento de otros bienes del demandado al margen de la criptomoneda.
  • En este caso no bastaba con congelar los activos. Para ejecutar la sentencia, los demandantes necesitaban conocer las claves del monedero con criptomoneda.

El tribunal también condenó en costas al demandado, fijándolas en 20.000 libras esterlinas.

Comentario

No es el primer caso —y, por desgracia, no será el último— relacionado con la inversión en criptomonedas. El guion se ha vuelto típico: los inversores compran o transfieren criptomoneda a intermediarios privados que prometen beneficios. El resultado es que los inversores se quedan sin los beneficios y sin la inversión inicial.

Es posible que la causa resida en la cantidad aún insuficiente de información sobre las criptomonedas. Para muchos —si no para la mayoría— “criptomoneda” es sinónimo de “estafa”, “esquema piramidal” o “burbuja”. Casos como este solo refuerzan esa percepción.

Resulta interesante que un tal Adam Little aparezca también vinculado al proyecto London Football Exchange (LFE). Esta startup prometía que los titulares de los tokens LFE pasarían a tener participaciones indirectas en clubes de fútbol, entre otras ventajas. En el asunto Blockchain Optimization SA v LFE Market Ltd [2020] EWHC 2027 (Comm), en el que tuve el honor de intervenir, los inversores perdieron 2,2 millones de dólares y denunciaron fraude.

El incumplimiento de las órdenes judiciales puede acarrear pena de prisión. Sin embargo, en este caso —como en muchos otros— el paradero del demandado siguió siendo desconocido.

Lo positivo es que en la High Court of London ya se ha consolidado una práctica sobre la “congelación” de criptomonedas. Estoy convencido de que, tarde o temprano, “Adams” como este acabarán respondiendo ante la justicia.


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Danil Hristich
Author

Solicitador inglés y abogado ucraniano. Especializado en arbitrajes Gafta y FOSFA, derecho marítimo (shipping) y comercio internacional.