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El arbitraje ad hoc es un método de resolución de disputas en el que las partes organizan el proceso de forma independiente, incluyendo la designación de árbitros, la determinación de reglas y procedimientos. Este enfoque no prevé la administración por parte de una institución arbitral especializada.
Ad hoc se traduce del latín como «para este propósito» o «para este caso». Este término subraya el carácter temporal y especial de dicho arbitraje: el proceso se organiza «desde cero» exclusivamente para resolver una disputa concreta.
¿Qué es el arbitraje ad hoc en la práctica?
En los contratos, rara vez se encuentra una formulación directa como «arbitraje ad hoc». En lugar de ello, se utiliza habitualmente una expresión como: «arbitration in London». Esto significa que las partes han acordado un arbitraje en Londres conforme a las normas determinadas por la legislación inglesa. Por ejemplo:
This Charter Party shall be governed by and construed in accordance with English law and any dispute arising out of this Charter Party shall be referred to arbitration in London in accordance with the Arbitration Act 1996 or any statutory modification or re-enactment thereof for the time being in force.
Esta formulación implica:
- Ausencia de un reglamento obligatorio. El arbitraje ad hoc se rige por las disposiciones básicas de la ley, por ejemplo, el Arbitration Act 1996, que establece principios fundamentales: el número de árbitros, el procedimiento para su designación y otros aspectos procedimentales.
- Ausencia de una lista fija de árbitros. Cualquier persona que las partes consideren competente puede ser nombrada árbitro.
- Flexibilidad en el procedimiento. Por ejemplo, las partes pueden acordar que las audiencias se celebren en línea, elegir el número de árbitros en función de la complejidad del caso o establecer plazos específicos para la presentación de documentos.
Incluso si en la cláusula no se mencionase expresamente el Arbitration Act 1996 y solo se indicara «Arbitration in London», esta ley seguiría aplicándose en virtud del derecho inglés. Sin embargo, la referencia explícita a la ley ayuda a evitar malentendidos, especialmente en los casos en los que no se haya consultado a abogados para la revisión del contrato.
En los arbitrajes ad hoc, se utiliza con frecuencia la CNUDMI (UNCITRAL) — un conjunto de procedimientos estándar desarrollado por la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional, que proporciona reglas básicas para la organización del arbitraje.
Para disputas en las que es importante contar con procedimientos estandarizados, un reglamento claramente definido y apoyo administrativo, las partes pueden optar por un arbitraje institucional.
¿Qué es el arbitraje institucional?
El arbitraje institucional es una forma de resolución de disputas en la que las partes recurren a una institución arbitral, como la Cámara de Comercio Internacional (ICC), el Tribunal de Arbitraje Internacional de Londres (LCIA), Gafta o FOSFA.
Se denomina «institucional» porque una institución específica se encarga de la administración del proceso, desempeñando las siguientes funciones:
- Registro de los casos. La institución acepta formalmente el caso para su consideración.
- Gestión del registro de árbitros. La institución mantiene una lista de árbitros aprobados que cumplen con sus estándares.
- Administración financiera. Las facturas se emiten en nombre de los árbitros y la institución controla su pago.
- Nombramiento de árbitros. Si las partes no pueden llegar a un acuerdo, la institución nombra al árbitro o al tribunal arbitral.
- Revisión de decisiones. La institución puede revisar los proyectos de laudos arbitrales para asegurar su conformidad con el reglamento, garantizando su calidad y el cumplimiento de los procedimientos.
- Apoyo administrativo. Transmisión de cartas y documentos entre las partes y los árbitros, así como asistencia en la organización de audiencias.
Aunque los arbitrajes institucionales suelen utilizar sus propios reglamentos, su mera existencia no convierte automáticamente al arbitraje en institucional. El factor clave es la participación de la institución en la administración del proceso.

Particularidades del arbitraje ad hoc y diferencias con el arbitraje institucional
La principal característica del arbitraje ad hoc es la flexibilidad. Por ejemplo, las partes pueden elegir libremente el lugar de celebración de la audiencia, establecer plazos específicos para el caso o acordar que la decisión de los árbitros sea definitiva y no susceptible de apelación ante un tribunal.
Esta flexibilidad puede ser tanto una ventaja como una desventaja. Por un lado, el arbitraje ad hoc otorga a las partes libertad de elección. Por otro lado, si surgen discrepancias sobre los procedimientos y no se han previsto todos los detalles por adelantado, esto puede llevar a retrasos y costes adicionales.
En la etapa de firma del contrato, las partes suelen centrarse en los aspectos comerciales y en la colaboración, esperando el cumplimiento exitoso del contrato. Es natural, ya que el contrato se firma para generar ganancias y no para anticipar disputas. Como resultado, a menudo no se presta suficiente atención a los detalles procedimentales que se aplicarán en caso de controversia. La ausencia de tales disposiciones en el arbitraje ad hoc puede dar lugar a problemas: disputas sobre la designación de árbitros, plazos o formato del procedimiento. En el arbitraje institucional, estas cuestiones están previamente reguladas por el reglamento, lo que simplifica significativamente el proceso.
Requisitos para los árbitros
Otra característica importante del arbitraje ad hoc son los requisitos para los árbitros. El Arbitration Act 1996 no establece requisitos formales: cualquier persona imparcial puede ser árbitro, incluso sin formación jurídica.
Sin embargo, las partes pueden acordar previamente los requisitos de cualificación. Por ejemplo, el contrato puede estipular que el árbitro debe tener formación jurídica y al menos 10 años de experiencia en disputas corporativas.
En comparación, en el arbitraje Gafta, el procedimiento está determinado por las reglas de la asociación. Gafta establece requisitos claros para los candidatos a árbitros y mantiene una lista aprobada. Incluso si las partes acuerdan un árbitro específico, si este no está en la lista de Gafta, su candidatura no puede ser aceptada. Para las partes, esto significa que en Gafta su elección está limitada, pero al mismo tiempo, pueden confiar en la competencia y experiencia de los árbitros aprobados.
Nominación de árbitros
El proceso de nominación de árbitros es otra diferencia sustancial entre el arbitraje ad hoc y el institucional. En el arbitraje institucional, el proceso es más estandarizado y rápido, mientras que en el ad hoc depende de la interacción entre las partes y puede ser más complicado.
Veamos un ejemplo comparativo entre el arbitraje ad hoc y Gafta:
- En Gafta, si una de las partes no designa un árbitro, la otra parte puede acudir a la asociación. Esto solo requiere una solicitud por escrito y el pago de una pequeña tarifa. La nominación suele realizarse en el plazo de una semana.
- En el arbitraje ad hoc, si una parte no designa un árbitro, la otra parte debe acudir al High Court para solicitar la designación forzosa. Este proceso es considerablemente más caro y prolongado, ya que requiere la presentación de una solicitud, la contratación de abogados y la obtención de una orden judicial.
Etapas del arbitraje ad hoc
A continuación, se detallan las principales etapas del arbitraje internacional ad hoc. En general, el proceso es similar a cualquier otro arbitraje, pero presenta algunas particularidades:
- Firma del acuerdo arbitral.
Las partes incluyen en el contrato una cláusula de arbitraje ad hoc, determinando la ley aplicable, el idioma del arbitraje y el número de árbitros. En esta etapa, es recomendable acordar otros detalles, como:- ¿Qué ocurre si una de las partes no nombra a su árbitro?
- ¿Se aplicarán ciertos reglamentos (por ejemplo, UNCITRAL)?
Una preparación detallada de los procedimientos puede ahorrar tiempo y recursos en caso de disputa.
- Notificación de arbitraje (notice) y designación de árbitros.
Para iniciar el proceso, el demandante envía una notificación (notice) de inicio del arbitraje. En esta notificación, normalmente se designa al árbitro del demandante. Generalmente, cada parte designa a un árbitro, y estos dos árbitros eligen a un tercero, quien actúa como presidente.
En esta etapa, es importante contactar previamente con el árbitro designado y obtener su consentimiento para participar en el caso. En caso de negativa, la nominación puede ser considerada nula. - Acuerdo sobre las reglas procesales.
Si esto no se ha hecho previamente, las partes pueden utilizar reglamentos existentes, como UNCITRAL. Sin embargo, esta etapa puede ser opcional si todos los aspectos procedimentales ya se han acordado en el contrato. - Examen del caso.
Los árbitros escuchan las posiciones de las partes, revisan las pruebas y emiten una decisión. Esta etapa incluye la presentación de pruebas documentales, los alegatos de las partes y, si es necesario, la celebración de audiencias orales. - Ejecución del laudo.
El laudo arbitral es vinculante y debe ejecutarse. Gracias a la Convención de Nueva York de 1958, dicho laudo puede ejecutarse en la mayoría de los países del mundo. Si una parte se niega a cumplirlo, el laudo puede ser ejecutado forzosamente a través de los tribunales de la jurisdicción correspondiente.

¿Qué significa “Seat of arbitration in London”?
Es importante distinguir entre una referencia al arbitraje ad hoc («arbitration in London») y el «seat of arbitration» (lugar del arbitraje). Por ejemplo, una cláusula arbitral puede redactarse de la siguiente manera:
This Contract shall be governed by and construed in accordance with Spanish law. The seat of arbitration shall be London.
Esto significa que la ley material aplicable al fondo de la disputa es la ley española (es decir, el fondo del caso se resolverá conforme al derecho español), pero el derecho procesal estará regido por la ley inglesa.
En la práctica, esto implica lo siguiente:
- El procedimiento arbitral se rige por la ley inglesa, en particular, por el Arbitration Act 1996. Por ejemplo, si una de las partes no designa a un árbitro, la otra puede recurrir al High Court inglés para solicitar el nombramiento forzoso.
- Los laudos arbitrales pueden ser impugnados ante el High Court, que también tiene jurisdicción para dictar medidas cautelares si es necesario.
- Las audiencias pueden celebrarse en cualquier parte del mundo o de forma online, pero jurídicamente el proceso está vinculado a Londres.
De este modo, «seat of arbitration in London» significa que el lugar del arbitraje es Londres y, por lo tanto, el derecho inglés regula los aspectos procesales del arbitraje. Esto no implica necesariamente que los árbitros se encuentren físicamente en Londres. Gracias a las tecnologías, las audiencias se celebran con frecuencia de forma remota, especialmente tras la pandemia del COVID-19.
Conclusiones
El arbitration ad hoc sigue siendo una herramienta eficaz para la resolución de disputas internacionales, especialmente en áreas especializadas como el comercio marítimo. Sus principales ventajas son la flexibilidad y la posibilidad de adaptar el proceso a las necesidades específicas de las partes.
No obstante, la ausencia de normas estandarizadas requiere un enfoque meticuloso en la organización del proceso. Cláusulas arbitrales bien estructuradas, requisitos claros para los árbitros y la utilización de reglamentos probados, como UNCITRAL, pueden ayudar a evitar complicaciones.
El arbitration ad hoc es una excelente alternativa al arbitraje institucional para las partes que buscan flexibilidad e independencia, pero que están dispuestas a asumir los aspectos organizativos.
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